International Ministries

Let freedom ring... / Que la libertad repique

July 3, 2012 Journal
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July is here! As we celebrate our twelfth anniversary of service with the American Baptist Foreign Mission Society, and having just kicked off our 200th anniversary coming up in 2014, we pause to ponder on the Day of Independence of the USA and some documents and passages related to it and the theme of freedom.
    The dictionary defines freedom to be: 1. the state of being free or at liberty rather than in confinement or under physical restraint; 2. exemption from external control, interference, regulation, etc.; and, 3. personal liberty, as opposed to bondage or slavery.
    Our Declaration of Independence states “that all men are created equal, that they are endowed by their Creator with certain unalienable rights, that among these are life, liberty, and the pursuit of happiness.”
    The preamble of the Constitution of the United States of America reads: “We the People of the United States, in order to form a more perfect union, establish justice, insure domestic tranquility, provide for the common defense, promote the general welfare, and secure the blessings of liberty to ourselves and our prosperity, do ordain and establish this Constitution for the United States of America.”
    Our national anthem, the Star Spangled Banner, repeats: “O'er the land of the free and the home of the brave”, and Samuel F. Smith’s America invites us to “let freedom ring”!
    God indeed has created us, men and women, equal and has endowed us with unalienable rights. Indeed, our Constitution is to secure the blessings of liberty. The USA has been known to be the land of the free and we are to let freedom ring; to ring even in our countries of origin or that we’re serving where these definitions and provisions may not be shared in the same way.
    On the other hand… God, through the Apostle Paul, invites us “Stand fast therefore in the liberty by which Christ has made us free, and do not be entangled again with a yoke of bondage.” (Galatians 5:1) Indeed, sin is a yoke as we read “whoever commits sin is a slave of sin.” (John 8:34) Yet, Jesus’ sacrifice on the cross makes us free: “Therefore if the Son makes you free, you shall be free indeed.” (John 8:36) Blessed paradox (yet liberating): “For he who is called in the Lord while a slave is the Lord’s freedman. Likewise he who is called while free is Christ’s slave.” (1 Cor. 7:22)
    We, who were once slaves to sin, are free by Jesus’ sacrifice, and freely choose to be His slaves: like Paul, James, Peter, and Jude. In being at His service, we are free indeed. We are free to enjoy life, liberty, and the pursuit of happiness; free to secure the blessings of liberty; free to enjoy our land and to let freedom free. We are free to share His Good News for “Freely you have received, freely give.” (Matthew 10:8c)
    As we share His freedom with those in our backyards, those in our nation, those in the fields of service where He moves us, like our neighbors at the Women’s Shelter in Lorca, Spain, may we be reminded of the price of our freedom, Jesus’ precious blood on the cross to break the chains and stop the pain. Thanks for freely making possible our continuity in His service. Together we bring His freedom to all four corners of the earth.

Pressing freely toward the goal,
the BGsEnRoute

PS. As we begin our thirteenth year of service, we are reminded that our journey includes our being in movement, therefore we are constantly "en route"... as we journey together, let us continue to pray for Him to use us where we are and where He takes us...

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¡Julio llegó! Al celebrar doce años de servicio con la Sociedad Bautista Americana para Misión en el Extranjero y comenzado la celebración del aniversario 200 que concluye en el 2014, pausamos para pensar en el Día de Independencia de los EE.UU.AA. y algunos documentos y pasajes en torno al tema de la libertad.
    El diccionario define libertad como: 1. Facultad y derecho de las personas para elegir de manera responsable su propia forma de actuar dentro de una sociedad; 2. Estado o condición de la persona libre, que no está en la cárcel ni sometida a la voluntad de otro, ni está constreñida por una obligación, deber, disciplina, etc.; y, 3. Permiso o falta de impedimento para hacer una cosa.
    Nuestra Declaración de Independencia declara “que todos los hombres son creados iguales, que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables, entre ellos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.”
    El preámbulo de la Constitución de los EE.UU.AA. lee: “Nosotros, el pueblo de los Estados Unidos, con el fin de formar una unión más perfecta, establecer la justicia, asegurar la tranquilidad local, proporcionar una defensa común, promover el bienestar general y asegurar las bendiciones de la libertad a nosotros mismos y nuestra prosperidad, decretamos y establecemos esta Constitución de los Estados Unidos de América.” Y la Constitución del ELA de Puerto Rico, cuya promulgación y efectividad cumplen 60 años este mes, nos garantiza (entre otras) “la libre participación del ciudadano en las decisiones colectivas…”; 5 de sus 20 secciones del Artículo 2 tocan explícita o implícitamente temas de la libertad.
    El himno nacional de EE.UU., el Star Spangled Banner, repite: “sobre la tierra de los libres y el hogar de los valientes”, mientras que la canción de El Topo, Verde Luz, nos dice: “libre tu cielo, sola tu estrella…” y en America, Samuel F. Smith nos invita a ¡“que repique la libertad”!
    Dios nos ha creado, hombre y mujer, iguales y nos ha dotado de derechos inalienables. Sí, nuestra Constitución es para asegurar las bendiciones de la libertad. Los EE.UU.AA. ha sido conocida como la tierra de los libres y debemos repicar la libertad; repicarla aun en nuestros países de origen donde tal vez no se compartan las mismas definiciones o provisiones que en EE.UU.AA.
    Por otro lado… Dios, a través del apóstol Pablo, nos invita “Manténganse, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no se sometan otra vez al yugo de la esclavitud.” (Gál. 5:1) De hecho, el pecado es un yugo como leemos “que todo aquel que comete pecado, esclavo es del pecado.” (Juan 8:34) Pero, el sacrificio de Jesús en la cruz nos hace libres: “Así que, si el Hijo los liberta, serán verdaderamente libres.” (Juan 8:36) Bendita paradoja (liberadora): “Porque el que era esclavo cuando el Señor lo llamó, es libre en el Señor. Del mismo modo, el que era libre cuando el Señor lo llamó, es esclavo de Cristo.” (1 Cor. 7:22)
    Nosotros, que éramos esclavos al pecado, somos libres por el sacrificio de Jesús y libremente escogemos ser Sus esclavos: como Pablo, Santiago, Pedro y Judas. A Su servicio somos verdaderamente libres. Libres para disfrutar la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; para asegurar las bendiciones de la libertad; para disfrutar nuestra tierra y dejar que repique la libertad. Compartimos las Buenas Nuevas: “Den gratuitamente lo que gratuitamente recibieron.” (Mateo 10:8c)
    Compartimos Su libertad con gente en nuestro vecindario, en nuestro país y donde El nos mueve, como nuestro prójimo en la Casa de Acogida para Mujeres en Lorca, España y recordamos el precio de nuestra libertad, la sangre preciosa de Jesús en la cruz, para romper las cadenas y detener el dolor. Gracias por permitirnos la libertad de continuar a Su servicio. Unidos llevamos Su libertad a cada rincón de la tierra.

Prosiguiendo libremente contigo al blanco,
los BGsEnCamino

P.D. al comenzar nuestra jornada 13, reconocemos que nuestro peregrinaje incluye estar en movimiento, por lo tanto constantemente estamos "en camino"... al peregrinar juntos, sigamos orando que El nos use donde estamos y donde El nos lleva...